El reto
Una casa de catering familiar de cuarenta años tenía una ventaja operativa real y ninguna forma de comunicarla. Su público es realmente trilingüe: las familias marroquíes buscan y leen en francés y árabe, mientras que los clientes corporativos y la diáspora llegan en inglés. El árabe no es un problema de traducción sino de maquetación, porque toda la interfaz debe reflejarse. La casa compite además con una confianza difícil de demostrar: brigada propia, escuela de cocina interna y cuarenta años en la misma dirección. Por último, casi todas las consultas de este mercado empiezan en WhatsApp, no en un formulario.
